Bogotá avanza en la modernización de su transporte público con la incorporación de 711 buses eléctricos, que reemplazarán vehículos con más de 15 años en operación.
El primer lote de 68 unidades ya llegó desde Cundinamarca y será preparado para iniciar servicio próximamente. Esta renovación es clave para la movilidad sostenible de la ciudad, pues se espera evitar la emisión de 2.628 toneladas de dióxido de carbono al año, equivalente a plantar más de 119.000 árboles.
El alcalde Carlos Fernando Galán destacó que esta flota mejora la experiencia de los usuarios y las condiciones laborales de los conductores, al reducir ruido, vibración y temperatura en cabina. María Fernanda Ortiz, gerente de Transmilenio, llamó a cuidar estos vehículos que cuentan con wifi gratuito, puertos USB, cámaras de seguridad, pantallas informativas, espacios inclusivos y botón de pánico.
Los buses fueron fabricados en Colombia por Marcopolo Superpolo, con la participación de 1.330 trabajadores y 180 proveedores nacionales. La operación de esta flota generará más de 5.300 empleos indirectos y aumentó en un 30 % la capacidad productiva de la empresa.
Este proyecto no solo transforma la movilidad sino que fortalece la industria local y contribuye a un transporte público más limpio y eficiente.
Información basada en reportes publicados por El Espectador. Fuente original.
